Esta obra combate frontalmente el crecimiento sostenible, que los autores consideran una falacia, y ofrece una propuesta tan radical como razonada: sustituir el crecimiento económico por el decrecimiento. Éste se puede implementar de diversas formas, y no iría en detrimento de nuestro bienestar, sino que, al contrario, traería consigo un mundo más justo y más pacífico, y, sobre todo, dejaríamos de estar abocados a la destrucción del planeta.
Oponiéndose frontalmente a la inercia de la globalización, que acarrea cada vez más paro, más contaminación, un agravamiento del cambio climático y la angustiosa proximidad de una crisis de la energía, Objetivo decrecimiento formula una propuesta radical, utópica tal vez, pero también razonada, un nuevo camino basado en la conciencia de que el planeta es irremediablemente finito.
«Yo objeto contra la imperante religión del crecimiento económico. Se venera el crecimiento como fin en sí mismo, se persigue siempre crecer por crecer. ¡Es irracional y suicida!» Entrevista a SERGE LATOUCHE.
— VICTOR M. AMELA, La Contra de La Vanguardia
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«Hoy es una convicción extendida que el crecimiento económico es indispensable. No hay artículo, comentario o discurso sobre economía que no dé el crecimiento por sentado. Tal vez alguien se inquiete en voz baja por la crisis ecológica, el cambio climático o la erosión de la biodiversidad pero sin establecer ninguna relación entre esta crisis y el crecimiento. Ahora bien, dado que el excesivo consumo material y los fenómenos que derivan de ello explican la crisis ecológica, resulta útil, si uno se toma la cuestión en serio, pregunatarse por el comportamiento que lo origina.» — HERVÉ KEMPF, Le Monde des Livres
«...Frente a la idea compartida, por todos los políticos, sean de derechas o de izquierdas, de que hay que seguir creciendo a toda costa, se apuesta aquí por la reducción planificada del crecimiento económico de los países ricos, ese 20% de la población mundial que consume el 80% de los recursos. Crecer, desarrollarse si se prefiere, pasa por decrecer, como mínimo en los países enriquecidos. Parece imposible, inconsistente, acaso irracional pero "Racionalmente, sin embargo, a los países ricos... no les queda más remedio que reducir su producción y su consumo a fin de decrecer.» — SALVADOR LÓPEZ ARNAL, El Viejo Topo