Alfonso Comín, el cristiano comunista, sigue siendo una figura polémica que despierta curiosidad y admiración. A los 30 años de su muerte en muchos sigue vivo su recuerdo y para los que le conocieron su huella es difícil de borrar. José Antonio González Casanova fue uno de ellos, les unió una intensa y profunda amistad y una visión del mundo que hacía compatible la fe cristiana con el marxismo. Estas páginas hablan de aquellos años que compartieron, que resultaron ser claves en el futuro de la España democrática, y de aquella amistad. Y hablan también de como 30 años después Comín sigue presente para los que le amaron y le siguen amando.
Esta obra es la crónica de una amistad. El protagonista del libro es la amistad entre Comín y González Casanova y esto es lo que lo convierte en un texto apasionado, vibrante, lleno de emoción y de lirismo y, al mismo tiempo, lleno de épica y de pensamiento. Porque, no lo olvidemos, la amistad entre ambos fue una amistad personal pero fue también, y mucho, una amistad política e intelectual.